Preguntas Frecuentes
A continuación presentamos algunas de las preguntas más comunes frente a la anestesia y el tratamiento del dolor.
¿Cambia el riesgo si me someto a una operación larga?
Algunos estudios muestran que pacientes sometidos a cirugías prolongadas tienen índices más altos de complicaciones, tales como náuseas y vómitos, hipotermia, infección de la herida operatoria y complicaciones cardiopulmonares.
De acuerdo a la naturaleza de la cirugía y a las características del paciente nos preocupamos de instaurar las medidas adecuadas a cada caso para evitar estas y cualquiera otra complicación.
¿Voy a requerir transfusión?
La necesidad de transfundir sangre o alguno de sus componentes dependerá principalmente de su condición médica, el tipo de cirugía a la que se someterá y su evolución, siendo nuestro objetivo utilizar este recurso lo más racionalmente posible.
Constituye un tema para conversar con su cirujano y anestesiólogo, ya que usamos hoy técnicas de autotransfusión en que Ud. puede ser su propio donante.
Estando con anestesia general, ¿me podría despertar en medio de la operación o tener recuerdos de ella?
El Anestesiólogo es un médico dedicado al cuidado perioperatorio de los pacientes: antes, durante y después de la intervención quirúrgica. Esto incluye una evaluación preoperatoria, la que se hace esencial en pacientes con patologías crónicas, como cardíaca, pulmonar o renal.
Entrega apoyo especializado para el control del dolor y soporte de las funciones vitales durante la cirugía, y posteriormente en la supervisión y alta del paciente en la Sala de Recuperación.
¿Debo dejar de fumar?
En el sistema cardiovascular, el tabaco aumenta las concentraciones de monóxido de carbono unido a la hemoglobina, disminuyendo así el aporte de oxígeno a los tejidos; mientras que la nicotina aumenta el consumo de oxígeno corporal.
Por otro lado, a nivel pulmonar, el tabaco aumenta las secreciones bronquiales, altera los mecanismos de limpieza y favorece el estrechamiento y cierre de la vía aérea pequeña.
En la práctica todo esto se traduce en un riesgo mayor de tener infecciones respiratorias, tos y complicaciones pulmonares después de una anestesia. Además se ha visto que se altera la cicatrización de heridas e incluso puede determinar problemas cardíacos.
En el caso de intervenciones programadas, lo ideal sería dejar de fumar al menos cuatro semanas previo a la cirugía para disminuir la incidencia de complicaciones, mientras que si lo hace por más de 10 semanas el riesgo se reduce casi al de un no-fumador.
¿Por qué debo ayunar?
La anestesia general hace desaparecer los reflejos protectores, como el de la tos. En caso de estar el paciente con el estómago lleno existe el riesgo de que contenido gástrico pase a los pulmones con el consiguiente daño pulmonar durante la anestesia general. Por eso es tan importante guardar varias horas sin comer ni beber nada, ya que el ayuno disminuye en forma muy importante, aunque no totalmente, el riesgo de aspiración pulmonar.
En operaciones de urgencia u otras situaciones especiales en que el paciente se debe operar con “estómago lleno” usamos una técnica especial para “dormirlos” con el fin de disminuir dicho riesgo.
Cuando se va a usar una anestesia regional (espinal o peridural) también se piden varias horas de ayuno por la posibilidad de efectos indeseados o por la necesidad de tener que complementar con anestesia general en algún momento.
